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OPINIÓN

 

Democracia y tecnología de la información : ¿Oportunidad o amenaza ?

El auge de las nuevas tecnologías en la emergente sociedad de la información, y especialmente el enorme crecimiento de Internet durante la última década, han generado nuevas oportunidades y desafíos para el proceso de expansión de la democratización a nivel global y la profundización en los principios de los que se nutre.

Existe un amplio debate sobre las consecuencias políticas de Internet. Por una parte muchos observadores han llamado la atención sobre el potencial que la tecnología de la información tiene para generar un electorado más informado y participativo, facilitando con ello la implicación política de nuevos movimientos sociales dentro de la sociedad civil y abriendo el proceso de gobierno a los ciudadanos. Esta interpretación de los beneficios políticos de las nuevas tecnologías de la información destaca las nuevas oportunidades inherentes a ellas: páginas electrónicas intercativas para partidos y candidatos; redes de conexión internacionales de activistas movilizados en torno a asuntos como el comercio mundial, los derechos humanos o la protección medioambiental; y la puesta a disposición del ciudadano de nuevos servicios públicos conectados en línea en relación a la salud y la educación.

Una vez que se asegure el acceso básico a Internet, su capacidad de transformación implica la interactividad del medio, la velocidad de las comunicaciones electrónicas, su alcance global y su capacidad de difundir contenidos con una función mínima por parte de los controladores habituales de la información.

División Digital

Sin embargo otros observadores advierten que, a pesar de los beneficios potenciales señalados anteriormente, la aparición de una nueva sociedad de la información podría acarrear el surgimiento y consolidación de una nueva sociedad "dividida digitalmente" con tres características principales: la división global, la división social y la división democrática.

La división global se refiere a las desigualdades sustanciales que la difusión de tecnología está poniendo en evidencia entre las naciones, incluso entre los más prósperos miembros del G-7 y los de la Unión Europea, y mucho más si cabe a nivel mundial. La división social está caracterizada por las desiguladades de acceso de los diferentes grupos sociales a las nuevas tecnologías; incluso dentro de los países que se encontraban a la vanguardia en la era de surgimiento de Internet, el uso de las nuevas tecnologías y el acceso a ellas varía enormemente dependiendo de los ingresos, educación y edad de los ciudadanos. Pero incluso si el número de usuarios informatizados se normaliza gradualmente y el acceso básico se hace omnipresente en las sociedades postindustrializadas, existe todavía una gran preocupación por el posible surgimiento de una división democrática entre aquellos que usan y no usan los recursos políticos disponibles en Internet.

Participación cívica

Es evidente que Internet proporciona múltiples oportunidades para la participación ciudadana. En este sentido abundan los ejemplos: el desarrollo potencial del voto mediante conexión en línea; la puesta a disposición del usuario de páginas electrónicas de partidos y candidatos; el aumento de la capacidad de trabajo y cooperación entre grupos de interés y nuevos movimientos sociales; la fácil disponibilidad de fuentes de información y noticias sobre acontecimientos de actualidad provenientes de periódicos en línea, televisión de banda ancha y canales de radio; la capacidad de los ciudadanos de ponerse en contacto con los representantes por ellos elegidos y de examinar a fondo la legislación emanada de las instituciones locales y nacionales; y la puesta a disposición de servicios públicos en línea sobre impuestos, sanidad, vivienda y educación.

Sin embargo la evidencia constatada en las democracias consolidadas - al menos en los años inmediatamente posteriores al surgimiento de la era de internet - arroja un cierto escepticismo sobre la opinión, generalizada entonces, que Internet automáticamente transformaría la base social del activismo político y beneficiaría a todos los grupos por igual. Los estudios realizados en EE UU y la Unión Europea señalan que hasta hoy el uso de recursos políticos a través de la Web tiende a estar limitado a aquellos que ya anteriormente estaban más involucrados en cuestiones políticas, reforzando sus recursos pero no alcanzando a aquellos sectores de la sociedad que otras formas de comunicación política no habían logrado captar.

Las peculiares características de estos nuevos medios de comunicación permiten a los usuarios tanta capacidad de elección sobre dónde ir y qué hacer en Internet que muchos pueden desconectar de los asuntos públicos ante la abrumadora cantidad de posibilidades que se les ofrece. Si esta situación continua, se señala, habrá una creciente brecha entre ciudadanos participativos y no partipativos en los países democráticos.

¿Quiénes son los usuarios?

A pesar de la cada vez mayor importancia de Internet y del creciente volumen de literatura que sobre esta materia se ha publicado en EEUU, actualmente existen muy pocos estudios sistemáticos e investigación comparada sobre su papel y funciones democráticas en diferentes sociedades. ¿Quién usa Internet en Suecia, la India o Sudáfrica para establecer contacto con partidos políticos, crear redes de trabajo entre nuevos movimientos sociales o descargar información sobre servicios públicos de los gobiernos locales? ¿Quién accede a la prensa en línea, la televisión en banda ancha o los canales de radio en EE UU, Taiwán o Eslovaquia?

¿Quién forma parte de los grupos de discusión, discute sobre política vía e-mail, busca información sobre grupos u opiniones disidentes o dona dinero a candidatos o partidos vía Internet? ¿Qué información se encuentra disponible en la Web sobre partidos políticos en Finlandia, Japón y México? ¿De qué manera usan Internet los órganos legislativos y ejecutivos de cada país para hacer sus procedimientos más abiertos y transparentes ante la opinión pública en Gran Bretaña, Israel o Alemania? ¿De qué forma usan Internet los grupos disidentes y los movimientos de oposición para criticar al Gobierno y obtener apoyo en regímenes en transición como el de Indonesia, Vietnam o Birmania?

¿Oportunidad o amenaza?

Durante los días 27, 28 y 29 de junio del 2001, Internacional IDEA celebrará su anual Foro de la Democracia, en esta ocasión sobre Democracia y la Revolución de la Información: Valores, Oportunidades y Amenazas. Con este motivo se planea reunir a representantes de organizaciones internacionales, gobiernos, ONG, líderes de las principales corporaciones del sector y expertos académicos.

Se puede argumentar que todavía es prematuro para tener en consideración todos estos asuntos. No obstante, necesitamos hacer un seguimiento y analizar las tendencias que van surgiendo durante esta era de la información a fin de comprender la manera en que el uso político de Internet va evolucionando a medida que la opinión pública, los partidos políticos, los nuevos movimientos sociales y los organismos gubernamentales se adaptan a la nueva estructura de oportunidades que las nuevas tecnologías ofrecen en diferentes sociedades. Si los nuevos formatos interactivos se convierten en disponibles, permitiendo modelos de comunicación tanto horizontales como verticales, ¿cómo responderá la opinión pública?

¿Pueden los partidos, grupos y campañas movilizar seguidores en redes horizontales vía conferencias y discusiones políticas virtuales o mecanismos de retroalimentación innovadores? ¿De qué modo pueden lograr los nuevos formatos hacer a la opinión pública más participativa y de qué forma pueden no lograrlo? Estos primeros años de surgimiento de la era Internet suponen una oportunidad única para estudiar cómo evoluciona la primera generación de usuarios - como lo fue analizar la audiencia de televisión durante la década de los cincuenta - e, incluso más importante, una era crítica para el desarrollo de políticas y prácticas que modelarán el futuro de la democracia en Internet.

A pesar de que Internet permanece siendo un fenómeno relativamente reciente, su estudio nos puede reportar un mayor entendimiento de las causas de desigualdad en las formas tradicionales de comunicación social y de participación cívica. La cuestión clave es si el potencial de Internet servirá para reducir las disparidades existentes o si las exarcebará en sociedades democráticas.


Pippa Norris

La autora es Directora asociada (área de investigación) en el Joan Shorenstein Center sobre Medios de Comunicación, Políticos y Política Pública y profesora en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, Universidad de Harvard, EE UU.

 

 





 

 
  
 

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